Todos tenemos dentro un pequeño ser que nos va indicando cómo actuar, por dónde ir, qué camino seguir. Para algunos es la conciencia, el ello, el yo ... qué se yo. Tal vez se trate de un pequeño duende, una hadita o una musa, que con sus pases mágicos nos hace descubrir e interpretar el mundo.

Y lo exteriorizamos, a través de nuestras palabras, de nuestros gestos, de nuestras ropas. Porque aunque no lo queramos o no lo sepamos, siempre nos comunicamos.

Y somos vulnerables; al tiempo, a la globalización, al calentamiento global, a la moda... Recibimos un toque de la varita mágica y cambiamos. Pero no cambiamos todo, o no lo hacemos de golpe, no podríamos tolerarlo. Porque hay algo dentro nuestro que siempre está ahí para guiarnos. ¿Nuestra esencia? ¿Nuestra alma? ¿Nuestro niño interior? Hay algo a lo que le somos fieles.

Y quizás, si nuestros pies son la base de nuestra persona física, nuestros zapatos sean la base de nuestro ser. Y tendrán ellos entonces el poder de cierre de cualquier discurso que portemos.

Nuestros productos están dirigidos hacia aquellos que, como nosotras, consideran a los zapatos comunicadores expresionistas.

Son zapatos fieles a esa esencia interior que nos guía en la vida. Se basa en el juego, en la versatilidad, en la investigación, en la participación, en la creatividad, y en la originalidad más simple.

Porque los zapatos tienen la palabra